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sábado, 1 de octubre de 2011

CONSEJOS PRÁCTICOS


CORTESÍA DE SIONG SOLUCIONES INTEGRALES ONG. 
Debate por la desbordada oferta de terapias para niños

En ocasiones son un negocio y no una solución a problemas de aprendizaje, advierten expertos.
"Su hijo se distrae con facilidad". "No sigue instrucciones". "Es hiperactivo". "Tiene problemas a nivel motor". "No pronuncia bien los fonemas". "Necesita apoyo terapéutico".
¿Cuántos padres no han escuchado alguna vez estas frases de maestros y psicólogos? Sin desconocer que las terapias ocupacionales y de lenguaje son necesarias en casos puntuales, luego de un diagnóstico de especialistas, queda claro que no son la fórmula mágica para todas las dificultades de aprendizaje y desarrollo.
Detrás de estas puede haber desde aspectos tan simples como la falta de hábitos en los niños hasta padres que no los han estimulado ni acompañado en su proceso de desarrollo.
Algunos profesionales han prendido las alarmas por lo que denominan un 'exceso de terapias', algunas de las cuales se ofrecen como un producto más en el mercado.
Andrés Gaitán, investigador en educación y miembro de la Asociación Colombiana de Pedagogía, afirma que, ante el desconocimiento de las etapas de desarrollo del niño, ciertos indicadores normales de su evolución son vistos, muchas veces, como una enfermedad, en función de una "pretendida excelencia académica".
"En el espacio escolar no siempre se respetan las diferencias de los niños: los docentes buscan que sus alumnos trabajen al mismo ritmo frente a ciertas variables cognoscitivas; cuando no lo hacen, quieren que lo resuelvan los terapeutas", sostiene.
En algunos casos -agrega la psicóloga Sonia Veloza, del colegio Cambridge- la salida más fácil es remitir a los niños a terapia, sin pensar en otros factores. Esta, explica, debe ser la última instancia. "Los envían por no seguir instrucciones o distraerse con facilidad. Hay que mirar la familia del niño para saber qué pasa", dice.
Pero los terapeutas afirman que, aunque sí puede haber un boom de terapias, esto responde a las nuevas exigencias del modelo educativo y a las condiciones ambientales y sociales en las que crecen los niños de hoy: solos, sin estímulos y sedentarios.
Por eso, es clave que los padres conozcan el proceso de desarrollo infantil para estar bien informados y no 'dejarse meter los dedos a la boca'.
¿Cuándo se necesitan?
Con la terapia ocupacional se busca madurar, estimular, fortalecer, desarrollar e interiorizar las habilidades que el niño no tiene o en las que presenta dificultad.
Una sesión dura, en promedio, 45 minutos. Se basa en el juego o en las actividades lúdicas estructuradas de acuerdo con las necesidades e intereses del pequeño.
Los niños que necesitan apoyo terapéutico son aquellos que presentan dificultades para prestar atención, seguir instrucciones y terminar los trabajos escolares, dice la terapeuta Carolina López, miembro del Colegio Colombiano de Terapia Ocupacional.
También debilidades para agarrar bien los lápices, colores y tijeras, y para efectuar actividades de motricidad fina (colorear, recortar, dibujar, pegar); dificultad para escribir, bajas habilidades sociales para participar en juegos de grupo y rechazo a las actividades escolares de untarse (pintar, usar pegante y plastilina). Igualmente, dificultad para aprender a montar en triciclo, bicicleta, patineta o para subir a un columpio.
Los padres deben fijarse en que esté exhibido en el consultorio del terapeuta su diploma y un certificado de la Secretaría de Salud que lo avala.
Deben exigirle indicadores y metas visibles en el desempeño del niño. La idoneidad del profesional, según López, se ve en la calidad de los informes que este realiza, en el tipo de ambiente que usa para hacer su terapia y en las referencias que de él hagan otros padres. "A algunos papás les cuesta aceptar que sus hijos no son perfectos, pero estar en un proceso terapéutico no es malo. No es una enfermedad. Todos los niños tienen debilidades y dificultades", explica.
Terapia desde bebé
"Para mí no ha sido fácil tener a mi hija en terapia. La primera vez que la llevé tenía 8 meses, para que gateara. Luego, a los 3 años, por problemas de motricidad; ahora, que tiene 7 y está en primero, sus profesoras me aconsejaron que la llevara a terapia porque es desatenta, no trabaja en clase, no sigue instrucciones y se cansa escribiendo. Confío en que esto realmente la ayude, porque es un proceso desgastante".
Antes de llevar a su hijo, revise pautas de crianza
En el colegio San Carlos, de Bogotá, buscan destacar las cualidades de los niños más que sus dificultades.
"No creemos que el niño siempre debe estar en un proceso terapéutico. Respeto el trabajo de los terapeutas, pero he visto pequeños con grandes dificultades de atención relacionadas con su ambiente familiar, con falta de pautas de crianza, normas y hábitos de estudio, que se pueden resolver en casa", indica Mónica Marcela Núñez, psicóloga del colegio.
Esta opinión la comparte la psicóloga Sonia López, para quien es importante identificar las diferencias individuales de los menores y dar a padres y maestros estrategias para superar algunas dificultades antes de pensar que la terapia es la solución. También, descartar problemas de visión, audición o de alimentación.
De cinco niños que envían a terapia, dice, uno o dos realmente la requieren.
Esto se debe, en parte, al desconocimiento de los docentes sobre las etapas de desarrollo de los menores. Además, dice el investigador Andrés Gaitán, los jardines infantiles tienen su cuota de responsabilidad: algunos, más preocupados por enseñar a leer y a escribir, no estimulan apropiadamente la motricidad fina y gruesa de los niños y remiten a terapia a pequeños de 4 años por problemas de escritura, "en el afán de adelantarlos".
"Hay mucha desinformación. Se están obviando las diferencias individuales", agrega la psicóloga Daisy Nieto, del colegio Nueva York.
Pero otra profesional, que prefiere mantener su nombre en reserva, afirma: "He visto empresas que ofrecen a los colegios el paquete de terapia ocupacional y de lenguaje. Una vez me dijeron que si el colegio remitía muchos niños nos hacían un descuento, hasta ofrecen comisiones...”.
Hoy los niños, por el entorno en que nacen, van más rápido que la escuela y "necesitan interactividad, no terapias", concluye el experto en educación Francisco CAJIAO.
A veces les exigen mucho
Terapias responsables
Según Ayda Navas, presidenta del Colegio Colombiano de Terapia Ocupacional, muchos niños ingresan a edad muy temprana al jardín y allí son objeto de exigencias que van más allá de su neurodesarrollo. "Por eso, los terapeutas deben ser responsables y manejar cada niño en su etapa de desarrollo y condiciones particulares. Las terapias son un asunto de cuidado", afirma.
"No hay 'terapitis', el medio ha cambiado"
"Sí puede haber un boom, pero por razones específicas", afirma Jenny López, terapeuta ocupacional, directora de Desarrollo Integral, empresa que tiene convenio con varios colegios de Bogotá.
Hoy, explica, se remite a terapia por dos causas principales: niños que crecen solos, sin hábitos estructurados ni estímulo corporal o sensorial -que son la base de destrezas escolares, como atención y memoria- y jardines infantiles concentrados en sacar niños leyendo y escribiendo pero que se olvidaron de hacerlos correr, brincar y hacer manualidades.
Algunos padres, agrega, se quejan del exceso de terapias, que parecen no terminar. Pero muchas veces, continúa, es porque no apoyan con estrategias en casa el proceso terapéutico de la consulta o pasan por alto las dificultades emocionales que puedan tener los niños, algunas causadas por el ambiente familiar. "Por más terapia, no van a avanzar", concluye Jenny López.
No hay 'terapitis', sino una mayor demanda social a nivel escolar, afirma la terapeuta ocupacional Carolina López, pues la labor de educar es cada vez más exigente.
"Los terapeutas, fonoaudiólogos y psicólogos cuentan con un conocimiento y discurso profesional valiosos que promueven, apoyan y permiten la prevención de inhabilidades en el aprendizaje", concluye.
Los profesionales éticos, agrega, plantean a los padres que hay casos en los que, más que terapia, se requieren ajustes en el hogar.
ANDREA LINARES GÓMEZ
Cortesía de SIONG


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